septiembre 16, 2009

8 horas sin paradas... primera parte

Todo comienza cuando uno cree que debe empezar a contar, pero tal vez el comienzo de una cosa es quizá, el final de otra .

A quien se le ocurre graduarse casi casi en Navidad?

La graduación de Alfonso Menchaca Lomas, quien por fin después de casi ocho años de carrera, se graduaba de la honorable escuela de Medicina.
.- Ya es médico, por fin! Tanta falta que hacen al otro lado, dicen que ganan muy bien…. Gritaba la tía Luz María Lomas (aunque a ella le gustaba ponerse *de las Lomas* para que sonara más bonito.)
.-Siendo las dieciséis horas declaro culminada la ceremonia de graduación generación 45 Dr. Rodolfo Reyes….
Y justo después de las últimas palabras un alboroto tal que si se hubiera ganado alguna guerra.
El cuadro familiar, como hacía mucho tiempo no se veía, gritando y departiendo de la fiesta de graduación del buen Poncho, el nuevo medico de la familia y sobra decir que también el único, aunque para eso, le haya tomado casi una década de estudio, y lo que falta…
.-Y ya, ahora si ya acabaste? Pregunto el abuelo, Don Abundio, hombre de poca plática, pero de palabras sentenciantes,
.- No, todavía falta el internado, el servicio y la especialidad…contestaba Poncho la respuesta repetitiva a la pregunta eterna.
.- Siempre te pregunto y siempre me has de salir con esos cuentos, siempre te falta un chorro, ya no me van a alcanzar los años pa’ esperarte eh!
Don Juan Menchaca, padre del muchacho escuchaba atenta y sigilosamente, no fuera a ser que en esta ocasión su muchacho fuera a decir que en efecto, ya acababa, y que por fin dejaba la mano protectora del seno familiar para empezar a valerse por sí mismo, pero no, eso no ocurrió esa noche.
290108
La fiesta estaba en su apogeo, con luces de colores, la banda tocaba, el paso de la tortuga y los futuros galenos se olvidaban por una noche de la friega que les esperaba. El abuelo desde que llego a la recepción, se sentó con su bastón apoyado entre la manos a observar y criticar.
-*eso se supone que es un medico? (refiriéndose a un robusto muchacho, moreno, que aparentaba los treinta años y ser hermano gemelo de Miguel Galvan) decía don Abundio con la modulación vocal suficiente par se escuchado en las mesas vecinas.
Y continuo. . .
-* imaginate que se le ocurra ser pediatra o ginecólogo, que susto, no?

1 comentario:

polvo de menta dijo...

jajajaja
=S
ay que amable jajajaja

hola hola holiiis