octubre 15, 2008

Ya no tengo tiempo.....


parte I

Recargada como estaba en esa pared adornada en tonos dorados, de un estilo muy clásico, me quede observando el salón en si, lleno de gente desconocida, gente feliz; departiendo del gran evento. Sonreí, para mi misma, recordando; el bajista de la banda se divertía tocando sus intrincados acordes para una canción del hueso, me acorde de Liz, de su frustración, “Si hubiera estudiado música en la universidad, lo mas probable es que a estas alturas piense que tocar hueso esta bien y que lo haría perfectamente” … alguna vez me dijo con la ironía que acompañaban sus palabras por las madrugadas.

Me quede observando la tristeza, la falta de Ella en sus ojos y talvez fue lo mas honesto que vi ahí. Al empezar la melodía que habrían de bailar aquellos novios con sus respectivos padres, el padre de la novia, se levanto de su asiento y caminó solo a la pista con los brazos extendidos y los ojos llenos de Ella, recibió a la hija, la del gran vestido, quizás mirando en ella, a la mujer que había perdido y de nuevo pensé en Liz, y pensé en sus teorías acerca del amor, acerca de las obsoletas relaciones sentimentales, en Liz y en mi, en lo inmensamente doloroso y miserable que seria mi ser si la perdiera. Mientras bailaban juntos, Ella, la ausente, se reflejaba en sus lágrimas.

Estando en un lugar como este, el tiempo pasa tan lento y a pesar de que todos sonríen, puedo ver la hipocresía en los rostros del resto de los invitados, incapaces de comprender , es de asquearse, talvez por eso Liz nunca quiso intentarlo, siempre dijo que jamás seria la criada de nadie, que ella siempre tiene el control, sin embargo, al salir todas las noches , hace lo que hace y regresa siempre rota a cobijarse en mi espalda..

Esa noche, quizás fue el punto de partida, volví a casa cansada como muchas veces antes, ese trabajo ya comenzaba a fastidiarme pero era lo único que tenía, en el sindicato de meseros se habían portado muy bien conmigo dándome la oportunidad según ellos, talvez por la culpabilidad de la tortuosa historia de mi padre en sus filas, jamás les agradecí nada. No dejaba de ser un trabajo mediocre. Había llevado la cena para las dos, una par de pechugas en salsa de cilantro, que habían sobrado de la boda, eran las 2 de la mañana y Liz aun no volvía, me quede dormida al poco tiempo de esperarla, viendo los infomerciales en la televisión. Algunas veces no lograba entenderla, su forma de ver las cosas era muy extravagante, quizás aun hoy no concibo porque fue que estuvimos juntas., porque nuestra historia sucedió así. Liz era mas grande que yo por 4 años, pero a veces parecía que tuviera menos, tenia unos ojos rasgados pero expresivos y en la mejilla del lado izquierdo un lunar, que siempre trataba de cubrir, decía que no era nada original, y ella era única. Y lo era.

Desperté por la mañana , gracias a la luz que se colaba por la única ventana que teníamos en el cuarto, la cortina se había quedado corrida desde el día anterior, pues se suponía que la limpieza debía hacerla ella, pero eso no ocurrió, y era normal en nuestros días. Al recorrer la pequeña habitación con la mirada, la televisión estaba encendida y Liz en el sillón, dormía aun vestida.

-Que haces ahí? …
- No quise despertarte, llegue ya bien tarde… me dijo una vez que logro abrir un ojo.
- Vete a bañar, y vente a la cama, yo cierro las cortinas, todavía podemos dormir un poco mas.

Se lo pensó un rato y después accedió, nunca quise abrumarla con preguntas, solo podría hacerme daño, la única vez que discutimos sobre eso, se fue tres días y cuando volvió me hizo prometerle que jamás volvería a reprocharle nada, y ella prometió también que estaría conmigo para toda la vida. Así que había aprendido a vivir con ella de esa manera, a hacerme de la vista gorda y aparentar que todo estaba bien y que eso no me lastimaba, la verdad era que al pasar del tiempo, casi logro que se cumpliera. Yo la espere siempre todas las noches, y ella siempre volvía a mi, ese era el trato. Funcionaba.

Al salir del baño, saco sus ropas impregnadas de humo de cigarro , al pequeño patio trasero de la casa, se puso una blusa holgada y se metió a la cama, sin decir una palabra, me miro por un instante, con unos ojos cansados e inexpresivos, se giro dándome la espalda y rápidamente se quedo dormida, lo supe por su quietud, en ese momento un sentimiento de miedo se apodero de mi como un calambre, que repentinamente apareció y así mismo se fue, la observe desde la cabeza hasta los pies, la observe por el espejo del vestidor donde se reflejaban sus caderas, y pensé que no importaba lo que pasara, ella estaba en esa cama conmigo y estaba porque era su decisión, y eso era lo único que importaba, volví a quedarme dormida después de un rato.

Los domingos casi siempre lo pasabamos sin hacer nada en especial, la rutina de toda la semana, al menos la mia, me procuraban un solo dia de descanzo y era realmente descanso lo que buscaba ese dia, Liz por su parte nunca fue de rutinas asi que igual le daba quedarse conmigo todo el dia haciendo nada, y por lo general cada domingo sucedia asi.
Era domingo 21, y Liz desperto antes que yo, ya pasaba el medio dia, el sol habia cambiado de lugar y la luz dentro del cuarto comenzaba a tornarse cobriza; me dio un beso en el hombro y me hablo tan tiernamente solo un par de frases, de esas que levantan el autoestima y le dan a los buenos dias una sonrisa y buen humor para desidirse a abrir los ojos, se vistio mientras yo aun permanecia retorciendome entre las sabanas , se puso los tenis que muy pocas veces se ponia y me dijo que saldria a comprar unas cosas, yo asenti felizmente, todavía bajo el embrujo de su calido beso de buenos dias, segui dando vueltas en la cama buscando el mejor momento para desender ,cuando una idea se atreveso por mi mente,
Otra vez el miedo, las situaciones nuevas que hasta ese punto reconocia, nunca me dio un beso de esa manera, nunca me hablo asi antes, nunca salia en tenis un domingo por la mañana…… no pude ponerme en pie. Me extendi sobre la cama, mantube los ojos tan abiertos que las lagrimas por la resequedad me comenzaron a rodar por la comisura de los ojos en linea recta.

Porque? Me repetia con mil razones agregadas, pero no quice escudriñar ninguna,
(imagen de portal argentino)

3 comentarios:

polvo de menta dijo...

mientras te leía pintaba la escena con puros colores nostalgicos

Edgar López dijo...

Me encanto para variar, espero ansioso la segunda parte.

Saludos.

Mortajazario dijo...

Debo decir que si lo había leído, no se porque razón omití el comentario (Eso quiere decir que lo se de sobra). Me quedan tres puntos (suspensivos) y tres puntos de nostalgia por aquello de las relaciones sentimentales obsoletas...(Tu cuento me dejó mudo e imaginando posibles desenlaces -recordando rupturas-)

Para la escena del insomnio, recurrí al nombre de Liz -como diminutivo tal vez de lizzet- No recordaba tu relato (por lo menos racionalmente)......Liz me parece tan, tan...un nombre tan prendido de pinzas que podría volar con un pequeño soplo y dejar ver a la verdadera persona detrás del nombre. Esa atmósfera nostálgica que solo pueden lograr cierta conjunción de palabras, imágenes y recuerdos (Los nombres a veces son como pequeños males)... Le debo esa escena a una niña y su madre en un pecero; saliendo del psiquiatrico... La jovencita mirando a la madre con los ojos de amor que solo se puede tener a aquello que se ha recuperado después de muchos años y en lo que se cree solo con fé ("¡Que bonita eres Máma!")...


JAJAJA Respecto a su pregunta: Ya somos algo no lo cree? de cierta forma... No creo en las casualidades, y creo que todo encuentro por más azaroso termina por ser una suma de deseos y voluntades (incluso soledades e intuiciones) Ja, sin embargo, la idea de la reencarnación es algo llamativa ¿que cree que fuimos?.